Adriana Sánchez
Don Ottón,
Ahora que estamos “así” de lograrlo, me encantaría tener unas palabras con usted. Primero sepa que, por tercera vez, le doy mi voto a su partido. Se lo he dado sin parar una y otra vez en los últimos 12 años, confiando en que la gente algún día se tendría que dar cuenta de lo que muchos y muchas ya sabemos: no podemos seguir hacia “adelante”. Le doy mi voto con un poco de amargura porque tal vez usted no representa tampoco el modelo de país que yo quiero, ni “la Costa Rica que queremos” (que usted quiere) es del todo la que quiero yo.
Quiero que sepa, don Ottón, que a usted lo admiro por muchas cosas: ha sido valiente, abandonó las filas del PLN cuando entendió que hacia adelante íbamos para el precipicio. De la nada, de cero, generó una tercera fuerza que hizo temblar los pilares del bipartidismo tradicional. Propuso un modelo de desarrollo que recuerda a aquellas personas olvidadas por el neoliberalismo. Nos propuso reflexionar, analizar si esa Costa Rica que queremos está más cerca o más lejos de la que tenemos en este momento. Alguna vez recuperé un poco la esperanza escuchando sus palabras. Le agradezco todo eso al PAC, que fue una tercera fuerza en la que alguna vez creí a ojos cerrados.
Perdí la confianza en usted por ahí del 2005. Mientras muchas personas trabajábamos por un proyecto de país diferente, sus actos, por una razón u otra, me parecían contradictorios, egoístas. A alturas del 2007 ya no creía del todo en ese PAC que tanta esperanza me dio. Y para la asamblea del partido, usted me dio una sorpresa que no me esperaba al cerrar la convención. Me inscribí para votar por otra persona que no era usted, con la esperanza de que pudiéramos devolverle al partido muchas cosas que usted, a mi criterio, le estaba robando. Sepa que me sentí ofendida: usted que dice que al PAC lo manejamos los costarricenses, que dice que el PAC es el partido de los ciudadanos, nos demostró con ese acto que el PAC no era de nosotros, de la gente: el PAC era suyo y de nadie más. No sé cuáles fueron los criterios que usted utilizó para tomar esa decisión, y esto que le digo ahora no es un reclamo: ha pasado mucha agua bajo ese puente. Pasemos pues, a otros temas de mayor importancia.
He seguido palmo a palmo su campaña, su propuesta. He leído y releído su plan de gobierno. Estoy más que convencida de que el PAC no es la opción menos mala, sino la más buena. En algún momento me juré que no votaba de vuelta por usted nunca más en la vida, y sin embargo, el domingo que viene, me voy a levantar temprano para ir a darle mi último voto al PAC. Pero mi voto no es gratuito, don Ottón. Sepa que muchas personas como yo, que este domingo haremos lo que esté a nuestro alcance para darle el triunfo a usted y a ese partido que alguna vez fue nuestro, tenemos nuestras esperanzas puestas en sus manos. Y si usted llega a presidente, ese voto se lo vamos a cobrar. Se lo vamos a cobrar en ideas, en apertura, en oídos abiertos. Se lo vamos a cobrar en propuestas, en diálogo, en confianza. Durante mucho tiempo me ha preocupado muchísimo que no tengamos la posibilidad de un plan integral de desarrollo para este país. Algo que vaya más allá de un modelo económico más inclusivo, menos paliativo. Yo quiero un país de derecho, don Ottón. Un país en el que todas las personas tengamos las mismas posibilidades, las mismas responsabilidades, los mismos derechos. No quiero un país en el que todos seamos iguales pero algunos seamos más iguales que otros.
Quiero un país laico, en el que los derechos sexuales y reproductivos de todas las personas sean respetados. En el que todas las personas que se aman, sin ningún tipo de discriminación, puedan tener los mismos derechos que tenemos mi pareja y yo. No algunos, o unos pocos derechos: LOS MISMOS derechos que tengo yo. Quiero un país que sea decente de forma integral. Un país cuyo desarrollo pase por los derechos humanos de todas las personas. Un país en el que se respete la diferencia, la diversidad. Esa es la Costa Rica que quiero, don Ottón. Y usted tiene una gran responsabilidad en sus manos en este momento, por hacer de esa la Costa Rica posible, la Costa Rica que tengamos.
Este domingo voy a votar una vez más por el PAC. Sin pedirle a dios que nos ayude a ganar, porque dios no se mete en política. Sin orar para que el señor lo ilumine a usted en una eventual presidencia, porque deseo que lo iluminen los hechos, don Ottón. El domingo voy a salir una vez más, al igual que lo hice en 2006, al igual que lo hice en 2002, para decirle sí a un país diferente. Confío en que usted sabrá devolverme esa confianza que le doy ahora. Espero que sepa devolverme esa confianza con hechos.
Le deseo toda la suerte este 7 de febrero. Espero que esta vez no quedemos “así” de lograrlo. Espero que usted no me deje “así” de ver la Costa Rica que quiero.
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